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El fashion film se viste de Prada con Wes Anderson

SoftBank, Stella Artois, Hyndai o la firma de moda italiana se han prestado a materializar el universo snob del realizador norteamericano en sus spots publicitarios.

Publicado: 21/11/2013

Un encantador homenaje a los clásicos italianos es la elección de Wes Anderson para su nueva propuesta publicitaria titulada 'Castello Cavalcanti'. La prestigiosa firma de moda milanesa Prada, más que satisfecha con el resultado de 'Candy', la anterior serie de spots orquestados por el norteamericano, vuelve a encomendarle otro fashion film. Dejando atrás la inspiración truffautiana de principios de año, donde una deliciosa y deseable Léa Seydoux ('La vide de Adele') invocaba el recuerdo 'Jules y Jim', la marca reivindica sus raíces italianas con un cortometraje en el que la búsqueda de los orígenes y el destino se verán condicionados por la locura andersoniana. Llevando al límite su propio estilo, con travelling histriónicos, elementos retro (su gusto, como siempre, adorable), poderosas gamas cromáticas, pinceladas psicodélicas y una atención dedicación al tratamiento de la moda (sutil pero efectivo), convierte esta pieza, de ocho minutos de duración, en una aventura que traslada al cine el imaginario fantástico de Miuccia Prada.

Aunque Wes Anderson se formó en el mundo de la publicidad, le sucede lo mismo que a Sofia Coppola: les apasiona codearse con las altas instancias de la moda y nunca faltan excusas para lucir prendas y accesorios de lujo en sus cintas. Caso del famoso set de maletas (“algo absurdas y elegantes”) que Marc Jacobs, director artístico de Louis Vuitton, ideó expresamente para 'Viaje a Darjeeling'; o el capricho de Anderson por vestir de Ralph Lauren, con un toque hedonista adolescente, a su extravagante 'trío de ases'. Al igual que su cinematografía, sus trabajos publicitarios, 'orgásmicamente fetichizados', rebosan humor y fantasía. Con ecos de los cuentos de hadas e impregnados de melancolía, se cierran en sí mismos, como si fuesen casas de muñecas fabricadas con absoluto mimo. Ikea, Softbank, American Express, Stella Artois, Sony Xperia, Hyndai o Prada (los últimos en apuntarse a la extensa lista), todos se han prestado a materializar el universo snob de un realizador que sabe explotar sus estrategias retóricas y que canaliza como pocos el vacío espiritual propio de la postmodernidad.

El habitual Jason Schwartzman ('Moonrise Kingdom', 'Academia Rushmore') es el protagonista de este cortometraje, que nos traslada a un pequeño pueblo transalpino, Castello Cavalcanti. Septiembre de 1955. Jed Cavalcanti, enfundado en un llamativo mono amarillo, se estrella durante el rally Molte Miglia contra la escultura de Jesús que custodia la plaza del pequeño municipio. El mismísimo Cristo Redentor que Fellini elevó a las alturas en 'La Dolce Vita'. Tras el accidente, con su bólido rojo totalmente destrozado, el piloto de Fórmula 1 espera el autobús en la terraza de un café. Mientras conversa amigablemente con lugareños que bien podrían ser sus abuelos, se percata de que el azar le brinda una oportunidad única para reencontrarse con sus familiares (cuasi ancestrales). El artífice de 'Los Tenenbaums' también rinde tributo a 'Amarcord'; los guiños a la cinta van desde el retrato colectivo de un pueblo (con su particular idiosincrasia), pasando por la carrera de coches, o, incluso, la 'guapa' (Giada Colagrande), que en este caso viste de Prada.

Léa Seydoux y sus dos pretendientes, Peter Gadiot y Rodolphe Pauly, protagonizan 'Candy', un cálido y amable 'ménage à trois' en París (co-dirigido junto a Roman Coppola), que evoca la nouvelle vague en su frescura y seducción con la intención de crear un 'anuncio-pop'. Como acceso a un estilo de vida alegre y fugaz, los publicistas proponen un goloso perfume que propicia el consabido 'happy end'.

La cerveza belga Stella Artois también confió en Wes Anderson y Roman Coppola al encargarles un film indie, 'Apartomatic', que, ambientado en un idílico inmueble francés de los años sesenta, recrea un microcosmos retro-futurista. La chica, una versión madura de la Suzy de 'Moonrise Kingdom', queda atrapada en un piso hiper-mecanizado con vistas a lo que podría ser 'The Grand Budapest Hotel'.

Coincidiendo con el estreno de 'Moonrise Kingdom', Anderson saldó una cuenta pendiente con el Jacques Tati de 'Les vacances de monsieur Hulot' en un comercial de SoftBank, un afrancesado spot japonés cuyo reparto encabeza Brad Pitt. Mientras nos recuerda lo efímera que es la vida gracias a un planificado plano secuencia filmado en la costa francesa, suena la eterna 'Poupée de cire, Poupée de son' de France Gall.

Poco después de lanzar 'The Life Aquatic', el cineasta dirigió un spot para American Express en consonancia con 'La noche americana' de Truffaut. Una mirada cariñosa y una celebración paródica del proceso creativo del séptimo arte, en la que el propio Anderson ejerce de maestro de ceremonias.

Para Hyndai, Anderson se reservó dos anuncios: 'Modern life' y 'Azera'. En el primero, muestra como un coche nuevo puede llegar a ser más confortable que el propio hogar, especialmente, si estás estresada. Mientras que el segundo rinde pleitesía a clásicos como 'Chitty Chitty Bang Bang' o 'La espía que me amó'.

María José López

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