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El surrealismo perverso de Toshio Saeki recupera las 'estampas del mundo flotante'

El colectivo londinense NO WAY presenta 'Del maestro japonés de lo erótico', la primera panorámica del artista nipón en el Reino Unido.

Publicado: 03/04/2013

Violencia, sexo, perversión y una capacidad artística insaciable conforman un estilo extremo en la obra pictórica de Toshio Saeki (1945), donde combina técnicas tradicionales japonesas con una visión sicalíptica del erotismo, que le ha servido para abrirse hueco en galerías de prestigio. Desde que debutó en París en 1970, ha expuesto de manera prolífica a nivel internacional y su carrera ha sido imparable. Las ilustraciones de Saeki siempre han generado controversia en su país. El Gobierno le ha advertido en repetidas ocasiones sobre el contenido amoral, pero hasta la fecha nunca lo ha censurado. Precisamente, los aspectos polémicos de su figuración descriptiva, que explicitan el deseo, la represión o actos sexuales subversivos, han marcado significativamente una buena parte de la producción visual contemporánea, tanto en Japón como en el mundo. Ahora el colectivo NO WAY presenta por primera vez en Reino Unido una exhibición, que incluye raras ediciones en seda, impresiones tipográficas u offset, así como obras originales de tinta, algunas de los cuales nunca se han visto fuera de Japón. Titulada ‘Del maestro japonés de lo erótico’, permanecerá abierta hasta el 1 de mayo.

El surrealismo de las ilustraciones de Saeki es deudor de las 'estampas del mundo flotante' o 'imágenes de primavera' del periodo Edo (1603-1867) adscritas al género 'shunga' (antecedente del 'hentai'), en las que se representaba relaciones sexuales de hermosas doncellas con diferentes actores de la sociedad nipona del momento como samuráis, monjes budistas o imponentes luchadores de sumo. También la literatura popular y la mitología clásica han ejercido influencia en el artista, caso de algunas piezas que incluyen a 'kappas' (personajes mitológicos maliciosos con aspecto de tortuga) o 'tengus' (demonios) en escenas cortesanas. Colegialas en uniforme, mujeres bellas ataviadas con kimonos, matronas maduras y criaturas ficticias son absorbidas por el universo sádico de Saeki como un tejedor psicosexual de sueños que sintetiza el folclore con la posmodernidad, planteando fuertes contrastes en los que fluye libremente el sake.

Tecnificación sexual y obsesiva

Las fantasías lujuriosas de este iconoclasta se materializan mediante la técnica 'chinto' (un proceso de impresión con cuatro colores, cian, magenta, amarillo y negro) en un esfuerzo por adaptar el gráfico unidimensional 'ukiyo' -xilografías o grabados en madera de Edo- a la actualidad, pero con un toque crítico y cierto humor negro. Trascendiendo el trabajo de sus coetáneos, el ilustrador parodia la tecnificación sexual instalada en la idiosincrasia japonesa, sus convenciones y exageraciones. Erick Gilbert, crítico de arte y editor de Last Gasp, distribuidora de Saeki en Estados Unidos, afirma al respecto que “a diferencia de otros es capaz de fundir el mito con la modernidad frenética en un sueño libidinoso. Saeki tiene una vinculación directa con su inconsciente y éste conecta con el imaginario colectivo del pueblo japonés”.

Explotado por Saeki, el tema de la sexualidad obsesiva que conduce a la locura o la muerte en un acto de pura autodestrucción -eros y thanatos- también ha sido fuente de inspiración para creativos japoneses de diversas disciplinas, especialmente en cine, literatura, fotografía, manga y anime, que han explorado hasta la saciedad conductas marginales. El erotismo se abrió paso en el séptimo arte a través del 'pinku-eiga' (categoría que engloba una variedad de subgéneros cinematográficos para adultos), que comenzó a producirse en los 60 y aún sigue dando frutos. 'Kagi' (1959) de Kon Ichikawa o 'El imperio de los sentidos' (1976) de Nagisa Oshima, son películas tan asombrosas como desconcertantes. En la actualidad, el cineasta que mejor encarna este espíritu rebelde es Sion Sono, siendo 'Circo extraño' el culmen de la carnalidad.

María José López

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