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La infancia onírica de Gary Baseman

Cabeza visible del Surrealismo Pop, el pintor y diseñador de juguetes inaugura en Los Ángeles la panorámica más completa de su obra.

Publicado: 02/06/2013

Pintor, productor de cine y diseñador de juguetes norteamericano de origen judío, Gary Baseman (Los Ángeles, 1960) ha paseado por medio mundo a Toby, su creación neumática más viajera, incluyendo el mismísimo Muro de las Lamentaciones en Israel. Ahora se expone la primera retrospectiva dedicada a este peculiar artista en el Centro Cultural Skirball de Los Ángeles, bajo el título 'The door is always open'. Su obra, que ha sido descrita como “adorablemente perversa, oscura y juguetona”, arrancaba en los años ochenta con un arte representacional, arraigado en la animación para conectar con el movimiento artístico contracultural 'Low brow', inaugurado a finales de los cincuenta por Ed Roth, creador del mítico cartel 'Rat Fink'. Esta corriente, que desde sus orígenes se desmarcó de las directrices 'mainstream' dictaminadas por las Bellas Artes, pasó a popularizarse a partir de los noventa con el nombre de 'Surrealismo Pop', siendo Baseman uno de las figuras más activas de una generación de creadores que, influenciados por el Pop Art, toman como propia toda una amalgama de detritus publicitario e imaginería retro-sesentera para proyectarla a modo de revival en la contemporaneidad artística.

Retomando el surrealismo del maestro absoluto Mark Rayden, que no responde a automatismos de la psique, sino que está ligado a los sueños; o más bien a las pesadillas, que el californiano emplea como materia prima con la intención de elaborar universos oníricos, fantásticos y melancólicos, donde la inocencia es desterrada por la depravación y la ingenuidad es trasformada en algo aterrador. El trabajo de Baseman es una versión adulta de los personajes de dibujos animados que le impresionaron cuando era pequeño, que, marcado por un estilo nostálgico, ofrece una visión íntima de sus recuerdos de niñez y del proceso creativo del sujeto. En un intento por capturar la belleza agridulce que nos circunda, este artífice del 'arte dominante' se centra en lo kitsch con la idea de “revelar los arquetipos del incosciente colectivo”, y poner en primer término “imágenes que tienen resonancia en todas las almas”.

'The door is always open' es un homenaje a su familia (supervivientes del Holocausto en Ucrania), y un exorcismo de los demonios del pasado. El espectador se sumerge en la mente del autor y se ve obligado a deambular por distintas habitaciones (estudio, dormitorio, sala de estar, etc) temáticas que albergan exposiciones sobre las distintas etapas de la vida Baseman para ser sorprendido por personajes espeluznantes, cabezas de maniquíes y encantadoras criaturas que supuran líquidos por sus ombligos, paridos por la imaginación desvocada del angelino. “Es una declaración de amor a mis padres y a Fairfax, el distrito que me vio crecer”, aseguraba Baseman durante la inauguración de la instalación que permanecerá abierta hasta el 18 de agosto.

María José López

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