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John Baldessari, el arte conceptual no es aburrido

Henry Joost y Ariel Schulman plantean en 'A brief history of John Baldessari' un breve pero frenético recorrido por la obra del artista conceptual y maestro apropiacionista.

Publicado: 06/02/2014

“No haré más arte aburrido”. La animadversión por las creaciones anodinas impulsó al pope apropiacionista y conceptual John Baldessari (León de Oro a su trayectoria en la 53º Bienal de Venecia) a evitar cualquier resquicio de monotonía, recurriendo a un ecléctico repertorio de medios y formatos para reflejar sus teorías en torno a los límites del arte. En homenaje a uno de los artistas más influyentes del siglo XX y haciendo honores al último clásico del celuloide, Clint Eastwood, Henry Joost y Ariel Schulman (la factoría Supermarché) idean un cortometraje documental, 'A brief history of John Baldessari', donde concentran en seis minutos la filosofía del artista. Narrado por Tom Waits, que con su voz sexy sumerge al espectador en la apasionante carrera de Baldessari, y recreando su estilo, los directores se zambulleron durante el rodaje en la cotidianidad del hombre (los pequeños detalles de su oficina: el escritorio, las esculturas, las pinturas, las fotografías, la máquina de café, un postit con su clave WiFi; también personales, como algunas tarjetas de crédito o los estantes de su biblioteca) y en la historia del autor.

Heredero del dadaímo y el surrealismo, Baldessari comenzó en los sesenta con juegos de yuxtaposición de textos e imágenes que lo sitúan en los albores del conceptualismo, que cargado de sutil ironía reivindica lo matérico como hilo conductor de la idea. Combinando el potencial narrativo de la imagen y el poder asociativo del lenguaje (como sistema arbitrario que cuenta con normas), exige a su público una participación activa en cuanto a la contextualización e interpretación de las piezas. Algunas de ellas van acompañadas de instrucciones con la intención de que el espectador sepa cómo debe enfrentarse a la obra, caso de 'Pintura Kubler'. A principios de los setenta, repudió sus primeros trabajos quemando parte de su taller. Con motivo de su 'Cremation Project' prendió sus obras iniciáticas junto a cinco amigos para transformarlas en una entidad artística superior. Desde entonces las cenizas reposan en una urna. A modo de ritual, el de California aseguró haber “trazado una conexión entre la práctica artística y el ciclo de la vida”.

El artista estadounidense se ha comparado a sí mismo con autores de la talla de Cervantes o Goya, ya que “mantienen una dicotomía entre lo divertido y lo trágico”. Para Baldessari, "el mayor genio de los sesenta no fue Andy Warhol, ni Jasper Johns, sino Jean-Luc Godard". En los años ochenta empezó a colocar puntos de colores sobre los rostros de los personajes con el fin de acentuar su carácter anónimo, de manera que obliga al espectador a centrarse en aspectos diferentes para dar sentido a la totalidad de la escena. También ha destacado en la video-instalación y cuestionó duramente el concepto de autoría, en su intento de ser un no-artista, y se defendió de las críticas que apuntaban: “el arte conceptual consiste simplemente en señalar”.

María José López

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