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Bergsmark cuestiona las convenciones de género en 'Something must break'

La primera incursión de la sueca en la ficción, que le sirvió para alzarse con un Tiger en el pasado Rotterdam, se exhibirá en competición oficial en Tribeca.

Publicado: 05/03/2014

'Something must break' ('Nånting måste gå sönder'), de la sueca Ester Martin Bergsmark ('Maggie in Wonderland'), que se alzó con uno de los Tiger en el Festival de Rotterdam, competirá en la sección oficial del próximo Festival de Tribeca (del 16 al 27 de abril). Con guión de Eli Leven, basado en las experiencias autobiográficas que ha descrito en sus novelas, la nórdica plantea una investigación intensa sobre el amor y la sexualidad en el siglo XXI. Este romance transgresor, que explora cuestiones de género con refrescante candor, es una historia tórrida protagonizada por un veinteañero transexual, cuyo alter ego femenino lo precipita a la deriva, y su novi@ punk, que, en ocasiones, se pierde entre neblinas de droga a causa del malestar que le produce su ambigüedad sexual.

Cuando Sebastian (Saga Becker) se encuentra por primera vez con Andreas (Iggy Malmborg), él presiente que seguirán juntos a partir de ese momento. Sebastian desafía las convenciones de género (su angrógina fluidez es una burla contra la norma) y se identifica con Andreas, de modo que se muestra incapaz de sentirse atraído por otro hombre, ya que su relación avanza. En conflicto con su propia identidad, Sebastian terminará convirtiéndose en 'Ellie', aunque ello suponga alejarse de Andreas. La pareja atraviesa serias dificultades a la hora de aceptar la bisexualidad.

Bergsmark recurre a todo tipo de adornos y florituras en su intento por dotar a la película de vivacidad y distinción, pero en términos de sonido e imagen se aproxima a las actuales tendencias del cine de autor, incluyendo breves interludios de desnudez, tan explícitos como estilizados. La banda sonora es audazmente ecléctica (desde tecno hasta Peggy Lee, sin olvidar que el título de la película lo tomó de una canción de Joy Division). Por todo ello, parece remitir por momentos a 'Morvern Callar' de Lynne Ramsay ('Tenemos que hablar de Kevin').

Con la idea de reflejar que la ficción puede ofrecer un marco más íntimo y auténtico con respecto al más crudo documental, la escandinava deja al margen la no-ficción para “retratar la paradoja del drama”. Bergsmark, que comenzó a despuntar en el debate feminista con el cortometraje pornográfico 'Fruitcake' (co-dirigido junto a Sara Kaaman, forma parte del compendio 'Dirty diaries'), pretende ahora minar el concepto de heteronormatividad invirtiendo los papeles en las escenas de sexo.

María José López

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