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Green Day arrasa; la clase media también existe

Breves reseñas de los conciertos en el BBK Live 2013 de Vampire Weekend, Editors, Fatboy Slim y el trío californiano.

Publicado: 14/07/2013

Mientras el cielo se despejaba en Kobetamendi, Vampire Weekend abría fuego con las saltarinas 'Cousins' y 'White Sky'. Sus ritmos suaves y melosos pretendían convertir la campa en una suerte de fiesta universitaria para indies de postín, y por ello les costó calentar a un público que, mayoritariamente, esperaba el show de Green Day. Puede que algunas de las canciones de su último disco, 'Modern Vampires of the City', requieran todavía un mayor rodaje en la carretera, caso del primer sencillo, 'Diane Young', o la deliciosa 'Step'. En cambio, 'Unbelievers' y 'Ya hey' estuvieron a la altura, confirmándose esta última como el gran hit de un tercer álbum que, con reminiscencias del pop barroco de The Left banke, rompe con la percusión del primer álbum, bastante más efectivo a la hora de conectar con la audiencia, como demostraron 'Oxford Comma', 'A-Punk' y 'Cape Cod Kwassa Kwassa'. Entre las más aplaudidas, 'Giving Up the Gun', uno de esos temas que habrían inspirado a Franz Ferdinand cuando afirmaban facturar música para que las chicas bailasen en la pista. En cualquier caso, aunque se van adaptando a las grandes audiencias, su rock de cámara con raíces africanistas resulta más certero en las distancias cortas.

Justo lo contrario le sucede a los británicos Editors, que, sumando una nueva guitarra, han evolucionado del post-punk épico de sus inicios a un rock de autor para las masas que podría encandilar a los seguidores de The National. Quizás las piezas de 'The Back Room' ('Munich', 'Bullets') y la grandilocuente 'Smokers Outside the Hospital Doors' sean sus mejores bazas en directo, pero fueron los teclados new wave de 'Papillon' los que terminaron por epatar a los presentes.

El '99 Revolutions Tour' de Green Day desembarcó en el BBK Live para saldar una cuenta pendiente con la bancada local. Diecisiete años atrás, los californianos suspendieron su concierto en la capital vizcaína durante la gira de 'Insomniac' y anoche tuvieron la oportunidad de resarcir a los que vivieron en primera persona aquella anécdota. Al son de los Ramones y el tema principal de la banda sonora de 'El bueno, el feo y el malo', el grupo, que se presentó en formato de cuarteto con el sempiterno Jason White como segundo guitarra, dio buena cuenta de los singles más populares de su abultada discografía. Aunque el primer tramo del concierto aglutinó los momentos estelares de su producción reciente, conscientes de que la década de los noventa fue su etapa de mayor efervescencia, concedieron especial protagonismo al multimillonario 'Dookie', del que llegaron a interpretar hasta siete temas ('When I come Around', 'Basket Case', 'Welcome to Paradise', 'Longview', 'Burnout', 'Chump', 'She'). No todo funcionó: el sonido carecía de potencia, explotaron hasta la náusea los clichés rockeros (a los que el respetable respondió con entusiasmo, eso sí) y pecaron de chistes fáciles (el desfile de disfraces de 'King for a Day', la sintonía de 'Benny Hill'). Poco antes de los bises, donde brillaron con intensidad 'American Idiot' y 'Good Riddance', se atrevieron con un medley de Isley Brothers, the Doors, Monty Phyton y los Rolling Stones. Puro desenfreno adolescente.

Aunque para acumular tics hasta la parodia, nadie como Norman Cook para clausurar la velada. Bajo la máscara de Fatboy Slim incidió hasta la saciedad en los peores tópicos de sus sesiones. Hasta resultó oportunista su guiño a Daft Punk.

María José López

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