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Depeche Mode oficia su ceremonia oscura en Kobetamendi

El trío de Basildon encabezó el cartel de la jornada inaugural del BBK Live 2013.

Publicado: 13/07/2013

Deslizándose como un gato sigiloso por el tejado apareció en escena un imponente Dave Gahan para iluminar con su presencia la campa de Kobetamendi y desatar la locura de 35.000 personas que reclamaban expectantes a los padres del pop electrónico. Depeche Mode dio el pistoletazo de salida con el minimalismo sombrío de su décimotercer disco, 'Delta Machine'. 'Welcome to my world' y 'Angel' marcaron el inicio de un concierto que arrancaba con la última electrónica etérea facturada por la mítica banda, antes de retroceder a los noventa con la ruidosa y sucia 'Walking in my shoes'. Su letra, que habla de errores y decepciones, entroncó con los problemas de sonido que surgieron durante la balada sintética 'Precious', que, al poco de sonar las primeras notas, obligó a Gahan a frenar el espectáculo. Retomaría con éxito el primer sencillo del álbum 'Playing the Angel' minutos después. Un episodio que, inevitablemente, hizo recordar a los asistentes el derroche de humildad de Robert Smith en la pasada edición. Teloneó a su propia banda, The Cure, en versión acústica, plantándole cara a una incidencia técnica. E, incluso, a Garbage, que lidió en la recta final de su show con un fallo en los altavoces externos.

El dark wave de 'Black Celebration', publicada en el disco homónimo de 1986, logró, durante la madrugada del pasado viernes, que la audiencia, más fría en un primer momento, se viniera arriba. Era la particular invitación de la formación para hacernos partícipes de su ceremonia oscura en el monte bilbaino. El soul sintético de 'Policy of Truth' (y su sampler de cuerdas) enlazó con la reciente y lúgubre 'Should be higher', cuya rítmica industrial y las voces del trío de Basildon dieron paso a la significativa 'Barrel of a gun', abanderada del nuevo sonido de Depeche Mode tras el abandono de Alan Wilder. Probablemente, los momentos más bajos vinieron de la mano de Martin L. Gore y su interpretación acústica de 'Judas' y 'Home', ambas pertenecientes a 'Ultra', el único álbum que no ha contado con una gira propia a causa de los problemas internos que amenazaban con la desaparición de los británicos.

Ahora, sí. Con una actitud del tipo “los ochenta son sexys y yo soy el amo”, un Gahan descamisado, y ya sin maquillaje, cruzaba el ecuador del concierto para encadenar los grandes hits que marcaron una época y forman parte del imaginario colectivo de varias generaciones. La respuesta no podía ser más fervorosa. Los estribillos de 'A Question of Time', 'Enjoy the silence' o 'Personal Jesus' resonaban en Kobetamendi como el gran eco de la edad dorada del electropop. La nueva versión de 'Halo' reconstruida por Goldfrapp, el bailable himno ochentero 'Just Can't Get Enough' y la carnal 'I feel you' sonaban a la despedida de una noche inolvidable que clausuró 'Never let me down again'.

María José López

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