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Jorge Michel Grau: “La pérdida del tejido social es consecuencia de la descomposición familiar”

Jorge Michel Grau (Ciudad de México, 1973) sorprendió a propios y extraños durante la Quincena de los Realizadores de Cannes con "Somos lo que hay", prometedora ópera prima cuya premiere española tendrá lugar en el próximo Festival de Sitges. Mientras la película comienza a cosechar sus primeros éxitos, el cineasta mexicano responde a nuestro cuestionario.

Publicado: 29/06/2010

Con el bagaje acumulado por tus primeros cortometrajes, ¿cómo afrontaste tu ópera prima?
La experiencia que me dejaron los tres cortometrajes anteriores se resume a dos puntos importantes. El primero tiene que ver con la planeación, con la capacidad de preparar la logística de filmación, con el ejercicio de mesa. Poder verificar los valores de producción que afecten directamente el ejercicio de realización como locaciones, utilería y un largo etcétera que compone o fabrica las atmósferas de la película. Visualizar con antelación los probables problemas o los focos rojos que ameritan un trabajo previo y tenerlos a toda hora en mente. El punto número dos es el rigor, la disciplina con la que hay que afrontar un ejercicio cinematográfico, exigir rigor en el equipo de trabajo a través del ejemplo. El rigor hace avanzar por buen camino las cosas, nos concentra y focaliza, encuentra puntos débiles y los resuelve; el rigor es la principal herramienta para afrontar un guión, una producción y un montaje.

¿Cuál es el punto de partida del que surge esta historia?
"Somos lo que hay" pertenece al proyecto de óperas primas del Centro de Capacitación Cinematográfica (CCC), concurso para egresados de dicho centro que, año con año, convoca el CCC. Me titulé en 2007 con la idea fija y necia de entrar al concurso del año siguiente. Mis prioridades narrativas y discursivas versan alrededor de la familia y su disfuncionalidad, la pérdida de tejido social, la frivolización de las relaciones interpersonales y, claro, una mirada a los sucesos cotidianso de mi ciudad. Asi que busqué durante el 2007 y parte del 2008 una historia donde pudiera acercarme a uno de estos tópicos. La violencia siempre ha sido un sitio donde me he sentido cómodo, así, mi intención no era dejarla lejos sino todo lo contrario. Encontré una obra de teatro llamada "Yamaha 300", que funcionaba muy bien para mis necesidades; insistentemente busqué los derechos para adaptarla e insistentemente me fueron rechazados. Así, con la fecha límite muy cerca recurrí a mis guiones pasados y reencontré un cuento sobre canibalismo que había escrito mucho tiempo antes. Como magia se me iluminó el camino, era el canibalismo la metáfora perfecta para acercarme a mi discurso, a mis obsesiones. El ejercicio consistió en adaptarlo a la actualidad mexicana y darle un rasgo mucho más familiar.


Más allá de la primera imprensión, la temática caníbal sirve aquí para certificar la descomposición del núcleo familiar y, por extensión, de toda la sociedad mexicana. ¿Cómo querías articular este discurso?
Creo que el principal problema de la descomposición social o la pérdida del tejido social, viene directamente de la descomposición de la familia, de su imposibilidad de ser la primer red, la generadora de valores. Me concentré en crear un conflicto familiar que mostrara la descomposición, la pérdida de identidad familiar. Un conflicto que arrastrara a una familia a sus últimas consecuencias y los emparentara con el deterioro de su propia comunidad. Creí que la manera más fácil de articularlos también podía ser a través de la lucha social, de la formación de clanes, de tribus para sobrevivir en la sociedad mexicana; sálvese quién pueda, ¿cómo? depredando a las minorías, a la tribu débil.

El canibalismo no se describe como una mera práctica alimenticia, sino como un auténtico rito.
Efectivamente. El rito me daba la oportunidad de desarrollar una creencia, un vínculo, unos valores y, sobre todo, una tradición con reglas específicas entre ellos. Además, me daba la posibilidad de poner todavía el conflicto en mayor extremo, pues si bien perdían al líder de la familia, también perdían al líder espiritual.

El desenlace abierto sugiere que esta praxis ceremonial no termina, que la historia se repite.
Así es, la toma de conciencia de Alfredo, le deja ver que Sabina es el líder natural, no por su inteligencia ni su habilidad, si no por su naturaleza de poder prolongar el legado a través de otra familia. Las mujeres son, normalmente, las cuidadoras y responsables de prolongar muchos de los dogmas de fe que conocemos, así, Sabina podría mantener el rito siempre y cuando sobreviviera.

Un tanatopráctico califica sin reparos el canibalismo como un hecho cotidiano en la gran urbe mexicana. ¿Es tal el grado de barbarie que respira el día a día de las clases más desfavorecidas?
Es un juego de palabras que me gustó mucho a la hora de escribir el guión. Mientras hacía la investigación para terminar de escribir, visité varias morgues de la ciudad y en una de ellas, me platicaban de casos donde los cadáveres llegaban en mal estado, con partes faltantes. Existe la leyenda urbana de que en ciertas zonas de la ciudad por la madrugada los indigentes y niños de la calle salen a cazar para comer; evidentemente no deja de ser leyenda, pero me servía también para recalcar lo lejanos que estamos ante nuestra realidad. Es una metáfora perfecta para las clases desfavorecidas, ellas no quieren morir en medio de una balacera, o un pleito de pandillas. Exactamente, hoy, se camina por la calles de ciertas ciudades del país sin mirar a los ojos a nadie, sin voltear a ver otra cosa que no sea su camino.

Curiosamente, casos reales como el de Gumaro de Dios recibieron poca atención en la prensa nacional.
Claro, es difícil explicarle a la sociedad cómo es posible terminar así perteneciendo a la misma comunidad. Las autoridades mexicanas ocultan, como ejercicio cotidiano, la realidad del país. Prefieren maquillar las notas o dejarlas pasar. MIentras esto siga así, sucesos como el de Gumaro de Dios parecerán exclusivos de películas gore y nadie creerá que vivía en comunidad con nosotros.

El retrato que realiza de las fuerzas del orden es escalofriante. La corrupción parece ser el pan de cada día.
La corrupción y la impunidad son la regla en México. Las policías, todas, estatales, federales y de inteligencia han sido penetradas por los grupos delincuenciles o, más grave aún, ellos mismos son los delincuentes. Se sabe que la mayoría de los secuestros los ejecutan los propios policías; la mayoría de las bandas de secuestradores o de narcotraficantes, tenían en su nómina a policías. A la gente le da más miedo encontrarse con un policía en la madrugada que con dos asaltantes.

También es singular la estapa del mundo de la prostitución. La matriarca del clan las aborrece aunque deba recurrir ella misma al sexo para lograr su objetivo. Por otro lado, una de las escenas más crudas del film es aquélla en  la que un grupo de meretrices ofrecen al policía a una niña para su disfrute con tal de que consume la venganza por la muerte de una compañera.
La gran paradoja de la película; aborrece tanto a las prostitutas que las despedaza y prohibe a su familia alimentarse con ellas, al final, para poder llevar alimento para el rito y para su familia tiene que prostituirse de una u otra forma. En México se destapó una red de prostitución de menores de edad comandada por políticos y empresarios de alto nivel, Lydia Cacho, periodista e investigadora, publicó un libro donde daba cuenta de todos los enlaces que tenían estos empresarios con todo tipo de políticos, incluso Gobernadores de los estados. Con una desverguenza y una impunidad mandaron arrestar a Lydia Cacho y someterla a tortura física y sicológica. Se sabe que varios de ellos negociaban con niñas sexualmente para pagarse favores. De hecho, la frase del policía de "eso es para políticos y empresario" se refiere a una conversación que tuvieron Mario Marín, Gobernador del Estado de Puebla y Kamel Nacif apodado el Rey de la Mezclilla, donde este último le ofrece "dos botellitas" de cognac al gobernador en agradecimiento de favores hechos (arrestar a Lydia Cacho). Se sabe que en el ambiente de la pederastia en México a las niñas menores se les dice botellitas. Así, pésele a quien le pese, se demuestra una vez más el deterioro de la clase política y la podredumbre de las altas clases sociales en este país. La impunidad les permite hacer lo que sea, literalmente, lo que sea.

Alfredo parece no asumir el liderazgo del clan hasta que una desconocida en el metro le ofrece un papel que le recuerda que “está vivo”. ¿Es ése el problema de nuestra sociedad? ¿No somos capaces de asumir nuestro proyecto vital porque actuamos como muertos en un mundo de vivos?
La rutina nos adormece, nos inutiliza; nos paraliza. Podemos no darnos cuenta de lo que sucede justo frente a nuestras narices. La aparición de un mensaje hace que despierte su instinto. Esa es la única manera de activarnos, dejando funcionar el instinto.

Las insinuaciones de carácter sexual son muy sutiles a lo largo del metraje.
La película es completamete sexual. Desde el mismo "canibalismo" que tiene una poderosa carga sexual, pasando por estas minorías como las prostitutas y los gays. Además de la sutil sugerencia del incesto y el despertar sexual dentro de la familia. De hecho, una de las sospechas de que la película no se haya colocado con algún distribuidor mexicano es la carga sexual de la misma.

El diseño de sonido es soberbio. Desde el primer minuto hasta su clímax, éste resulta abrumador, opresivo, angustioso. ¿Cómo trabajásteis este aspecto técnico?
El diseño es de Federico Schmucler, la gran parte de la propuesta es de él. Sólo trabajamos en dos directrices que le marqué para apoyar el trabajo actoral. La primera consistía en que fuera hiper realista. Queríamos remarcar la fuerza de la realidad, llamar la atención del despistado. La segunda tiene que ver más con una sensación. Yo sufro de claustrofobia y uno de los síntomas es que los sentidos se agudizan cuando entramos en ataques de ansiedad, esto sucede como acto reflejo para estar "alerta" con todos los sentidos. Dentro de esta "alerta" los sonidos que percibimos son casi inaudibles para los demás; por ejemplo, si yo estuviera en una habitación donde hay un reloj de pared y entrara en ansiedad, registraría perfectamente el "tic tac" del segundero, así, con ese ejemplo, se planteó la construcción de la atmósfera sonora.

¿Cuál ha sido la recepción de la película en sus primeros pases en festivales?
Sólo ha tenido dos pases en México, el primero fue en el marco del Festival de Cine en Guadalajara dónde compitió por mejor película mexicana. Ahí la crítica y la prensa habló mal de la película, aunque hubo una buena acogida por el público y algunos (pocos) medios, la crítica hasta llegó a ignorarla. La segunda pasada fue en el marco de la Muestra de Cine Mexicano y Otros Mundos Distrital (poco después de su pase en Cannes) la acogida del público fue espectacular con tres llenos totales y la prensa de la Ciudad de México muy entusiasmada; ninguna crítica especializada (salvo cinegarage) ha publicado algo.

La selección de la película en la Quincena de los Realizadores de Cannes posiblemente le abra las puertas a un mayor número de espectadores en el ámbito internacional. Sin embargo, la distribución y la exhibición en las salas mexicanas parece irónicamente un asunto mucho más complicado.
Definitivamente la Quincena de los Realizadores nos ha puesto en el mapa, Wild Bunch, como agencia de ventas, viene con nosotros desde Guadalajara, ha reportado ventas muy buenas de la película en distintas regiones del mundo; Artificial Eye para Reino Unido, IFC para Estados Unidos, Wild Side para Francia y así una decena de regiones a las que "Somos lo que hay" llegará. Sin embargo, hasta el día de hoy, sólo tenemos dos propuestas de distribuidoras en México. La mayoría de ellas mencionan una frase grosera y ofensiva: "no es para el público mexicano", olvidando que las pasadas en los dos festivales han sido exitosas. Esperamos que los distribuidores que se nos han acercado, compañías pequeñas, tengan un criterio más afable y comprendan que la película necesita de ellos para poder llegar al público y no que la película está preparada para hacerlos millonarios.

¿Cuáles son tus referentes como cineasta?
Mi padre salía muy temprano a solucionar problemas en su trabajo. Como buen arquitecto sufría las inclemencias de las crisis de la construcción año con año. Así que se cansó y decidió poner un negocio rentable y que no le causará problemas. En esa época el video club era poco conocido en México, el videocasstte era beta y las caseteras eran unos mamotretos que necesitaban un camión para ser transportadas. Al Pacino era el rey de los robos de banco y mi padre pensó en un video club. Meses después era dueño de un boyante negocio de renta de películas. Beta todas ellas. Setenteras la gran mayoría. Y así, en la mesa, en el auto o en las reuniones familiares no se hablaba de otra cosa más que los próximos estrenos o las grandes películas que difícilmente habían entrado al país. Sin embargo no todo fue miel sobre hojuelas, poco tiempo después entró un magnate y se apoderó del mercado. Sí, efectivamente, Televisa inundaba la Ciudad de México con los Videovisa y Videovisión y reventaba todos los negocios prósperos de renta de video. Meses después seguía siendo dueño de las mismas cientos de películas pero ahora guardadas dentro cajas atiborradas en la sala de mi casa. Mi niñez estuvo acompañada por una bicicleta, un balón de futbol de los Pumas de la UNAM, mi hermano y todas las películas de mi papá, incluídas la inmensa colección de terror setentero estadounidense, desde "Viernes 13" hasta "Terror ciego"; todo el "Spaguetti Western" y Los Padrinos uno y dos. Al final, mi hermano y yo habíamos visto todo el cine que, alguna vez, alguien rentó. Así, el cine de los setentas es mi referencia. Sin embargo, cineastas como Michael Haneke, el cine temprano de Jim Jarmush, La Haine, Bufallo 66, Martin Scorsese y un etcétera metido en ese costal han generado referencias irrefutables en mí.

Siendo “Somos lo que hay” una película de adscripción fantástica, me gustaría conocer tu opinión sobre la producción de género en México. Por un lado conocemos la obra de realizadores clásicos como Carlos Enrique Taboada o Carlos López Moctezuma, pero en aquellos títulos parece que quedaba en elipsis todo lo que ahora se muestra sin tapujos.
No soy un cercano a ese cine en particular, mis referencias mexicanas son, obviamente, Cazals, Ripstein y Fons, ese cine de los 70's que llevo en la piel. Sin embargo conozco la obra y coincido, hoy en día se arriesga más aunque la la recepción es menor; me refiero a que Canoa, Apando o Los albañiles sí llegaron al público, el cine contemporáneo se ha quedado lejos de su público nacional.

¿Cómo valoras el actual estado de la producción mexicana?
Creo sinceramente que la producción mexicana es de gran calidad, vemos en los festivales más importantes del mundo exhibirse y. muchas veces, ganar premios. Cineastas como Reygadas, Fernando Eimbcke, Ernesto Contreras, Francisco Vargas y Gerardo Naranjo, muestran que también se puede hacer cine acá sin salir al extranjero; que también se puede hacer cine de calidad aunque los distribuidores lo rechacen y lo ignoren. Depende de nosotros, los realizadores, que la producción no pare hasta reecontrarnos con el público mexicano que nos tiene en el olvido.

Entrevista: David López

Podéis leer nuestra reseña de "Somos lo que hay" aquí.

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Javi en 03/09/2010

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