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“Soy una Dra. Frankenstein tratando de insuflar nueva vida a imágenes muertas u olvidadas”

El found footage, el apropiacionismo y los objet trouvé han revolucionado el vídeo-arte tradicional. Con el mismo espíritu crítico y con la misma ilusión que las vanguardias de principios del siglo XX, la nueva corriente de vídeo-creadores y exploradores del cine experimental, en la que se ubica la sevillana María Cañas (1972), comulga con la filosofía del ready-made.

Publicado: 27/11/2012

A la autora de 'El perfecto cerdo' (2005) le gusta coquetear con la polémica. “Yo soy rebelde porque el mundo me hizo así” es su lema. En una de sus últimas piezas, 'Holy Thriller' (2011), homenajea a Michael Jackson “en versión sacro pop” y combina “el histerismo con las solemnes manifestaciones de la pasión religiosa cristiana”. Su visión subversiva le costó una denuncia por parte de la Falange de Sevilla. El detonante fue una exposición que organizó en su ciudad natal, 'La Sustancia Heredera' (1999), en la que ironizaba y desmitificaba en clave de humor los nacionalismos exacerbados. Una exhibición que en lugar de pasar desapercibida, como suele ser habitual, se convirtió en todo un acontecimiento incendiario. “Sevilla es bastante reaccionaria, pero es cierto que su ingenuidad barroca excluyente puede resultar entrañable. A la capital andaluza la mueve la Macarena, Murillo, el flamenquito y el Betis”. También los taurinos se cabrearon con 'La Cosa Nuestra' (2006), los norteamericanos le censuraron 'Meet my meat N.Y.' (2007) y los chinos se sintieron incómodos con 'Por un puñado de yuans' (2008).

“Soy una Dra. Frankenstein tratando de insuflar nueva vida a imágenes muertas u olvidadas. Imágenes en Super 8, digitales, procedentes de móviles, de Internet o grabadas en HDV”. El trabajo de una apropiacionista comienza por una documentación exhaustiva. “Me dejo las neuronas en eso. Tengo un extraño síndrome de Diógenes y una actitud quijotesca que me empuja a recuperar, reciclar, restaurar, actualizar o reinventar la vida”. La artista busca en los archivos de Internet y se sirve de la “riqueza de los cibervertederos” y de todos los “cebaderos de detritus audiovisual que nos rodean”. Los recursos inagotables de la red han supuesto una libertad hasta ahora desconocida, que “permite a los vídeo artistas cribar en la sobreabundancia”.

Cañas encarna la idea de artista rompedora que reivindica el derecho a la experimentación con el material que YouTube nos brinda y, además, parte de la intensa imaginería de artistas visionarios como Duchamp o Caravaggio. Para ella, “cada hombre es un artista y, cada uno, responsable de su crecer creativo”. Sus trabajos no tienen cabida en los circuitos comerciales, “son videomaquias, visiones del mundo heterodoxas, diferentes a las que la industria de la televisión y del cine ofrecen”. Cuando el audiovisual es entendido como un espacio ilimitado dónde experimentar, cuestionar y transgredir, “sólo encuentra su sitio en Internet, museos, festivales, bares y espacios alternativos”. A esta coyuntura hay que añadir los problemas derivados de audiencia, puesto que “el arte contemporáneo en general, y en particular el vídeo, siempre llega menos a la gente que, por ejemplo, la música pop, el fútbol o los toros”. Esta circunstancia atormenta y cuestiona permanentemente a la artífice de 'Kiss the fire' (2007), que, aún así, se entrega totalmente e intenta resultar cercana en sus “vídeodelirios”. Y no por esto deja de lado la utopía, que es crear “procomún” fuera del interés corporativo o de la dependencia de las ayudas institucionales.

“Hago humilde cine porcino”. Esta metáfora le sirve a la andaluza para confrontar la creencia popular de que del cerdo se aprovecha todo con el modus operandi de numerosos creadores apropiacionistas. Esta idea quedó plasmada en 'El perfecto cerdo'. “Si del cerdo se aprovecha todo, de la imagen contemporánea que nos rodea igual”. Cañas sostiene que crear a partir de lo dado conlleva una ventaja ecológica, ya que “remezclo todo el detritus audiovisual existente como si se tratara de un ejercicio de reciclaje”. Por otra parte, la omnipresencia tecnológica facilita el uso indiscriminado del material digital con fines artísticos y, por ello, “es difícil discernir lo que procede de la creatividad artística de lo que emana del propio poder sibilino de los medios”. La artista opina que la digitalización exige de un reciclaje pero no sólo tecnológico, sino también ecológico, ético y creativo. Sin embargo, nos encontramos con un “exhibicionismo barato” que propicia la apropiación acrítica de los medios por parte de los ciudadanos.

"Del Kill Your Idols al Copy Your Idols”

La hispalense practica la filosofía del “hazlo tú mismo”, la autogestión, la economía del trueque y la cultura libre del reciclaje. Utilizar material preexistente siempre es más barato, pero no más sencillo: “la industria del cine es muy cara y complicada, yo soy austera e independiente. Es increíble la inflación que supone la economía de Hollywood y de nuestra industria cinematográfica, nosotros consumimos sus películas y financiamos esa economía. Realmente somos accionistas de ellos, y entonces por qué no vamos a poder reciclar sus productos, participar activamente y tomar decisiones. Del Kill Your Idols al Copy your idols”. Cañas invita al espectador a reflexionar sobre “la extraña mezcla de diversión y tremendismo, de imaginería lúgubre y sensual que nos rodea, operando en el canibalismo iconográfico”. Además, se entusiasma mostrando el delirante torrente visual que nos circunda, donde se dan la mano “iconoclastia, pornografía, cinepatía y zoofilia”, y disfruta investigando la zona de libertad que existe entre el vídeoarte y el documental experimental.

Cada vez son más los autores que se sienten cómodos con este soporte y lo utilizan indistintamente junto con otras manifestaciones artísticas. La video-creación se ha visto abocada a un cruce interdisciplinario en el que se ha mezclado con las artes plásticas, la literatura, la música, la danza, el cine o el teatro. Desde que Nan June Paik introdujo nuevas normas en el ámbito del videoarte y Bruce Neuman combinó con gracia escultura, fotografía, neón, vídeo, dibujo y performance. La mixtura en lo audiovisual es incuestionable. Desde entonces, la emergencia, la innovación y los estilos personalísimos no han parado de aflorar. “Mis videocollages militantes que no proselitistas, mi videomaquia, entroncan en la tradición de francotiradores y agitadores audiovisuales que cuestionan y transgreden los fundamentos del arte y el cine clásicos, por medio del cine experimental, el documental de creación y el cine-ensayo, rompiendo las reglas del juego y tratando de explorar sin límites la verdad oculta de las imágenes”, confiesa Cañas.

Durante los últimos años se ha producido un despunte del arte audiovisual, una modalidad que tiene cada vez más impacto en los circuitos festivaleros. Pese a la creencia extendida de que el vídeo no es una manifestación artística de masas, las grandes citas en las que se exhiben estos productos gozan de gran éxito, caso del festival Screen y la feria Loop. La implicación de las galerías barcelonesas, junto con la institucionalización del Loop, muestra una apertura al formato vídeo nunca antes alcanzada. Además, el vídeo ahora convive con el cine, sin complejos, en certámenes consagrados al séptimo arte. Caso del movimiento Dogma 95 que inauguró Lars Von Trier en el Festival de Cannes con el estreno de 'Los idiotas'.

María José López

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