Septimo Vicio - El cine visto desde otros t iempos

Angustia de Silencio

La tranquilidad de una comunidad rural se ve alterada por el asesinato de un niño de forma violenta, provocando la alarma entre los vecinos y de unas autoridades que necesitan, con urgencia, a alguien a quien culpar.

Publicado: 28/10/2008

Lucio Fulci dirige la que es una de sus cintas más respetadas y reconocidas, Non si sevizia un paperino (Angustia de Silencio, 1972) contando con la colaboración musical de Riz Ortilani y con un reparto donde por encima de todos va a destacar la poderosa actuación de Florinda Bolkan, que también había protagonizado su anterior incursión en el giallo, Una lagartija con piel de mujer. A pesar de la polémica que rodea a muchas de sus secuencias (algunas de ellas relacionadas con la pedofilia) y de su controvertido twist final (tan previsible como audaz, fundamentalmente por el tamiz crítico que sugiere su análisis), Angustia de Silencio todavía representa el canto de cisne de un cineasta demasiadas veces tentado por el efectismo y la truculencia, caracteres que terminó desterrando a las marismas de la consideración crítica a buena parte del conjunto de su obra, a pesar de los aciertos parciales (fuerza visual incluida) que caracteriza a sus mejores películas.

Aquí Fulci narra de manera ágil, por un lado, apoyando las pesquisas de los investigadores (policiales y periodísticos) y de otro, filmando la cotidianidad de las víctimas y de aquellos de los que se sospecha, sin que en ningún momento tome partido por uno o por otro, antes al contrario: mostrando motivos punibles para todos. En oposición a otros thrillers de estructura similar –modalidad whodunit- Lucio Fulci no deja para el final el desenmascaramiento del sospechoso sobre una terna de varios sino que lo va a acorralando a medida que la propia historia va descartando a aquellos que, en principio, lo parecen, contribuyendo a crear un clímax cada vez más desasosegante y enfermizo, cualidad necesaria –en todo caso- para que todas las piezas terminen por encajar en el puzzle argumental propuesto.

Contenedora de la que es la mejor de cuantas secuencias se atrevió a planificar el director romano (el brutal linchamiento de uno de los sospechosos en un cementerio preñado de tumbas, odio y cadenas expiatorias), Angustia de Silencio se constituye en el mejor exponente de un Cine situado a medio camino entre el gótico de ascendencia rural (subgénero al que homenajea con varios guiños, incluyendo la presencia de una bruja vengativa) y el giallo propiamente dicho (un subgénero de filiación urbana que encuentra en este contexto extraño una identidad propia). Sin embargo, su principal virtud no es tanto el género en el que adscribe sino su contexto y dentro de éste: los continuos contrastes a los que lo somete.

En el pueblo, ubicado en mitad de un valle, todavía juega un papel preponderante la superstición y los ajustes de cuentas particulares. Los coches que atraviesan la autopista que secunda el valle pasan de largo ajenos a cualquier disputa interna, como si, de veras permanecieran a otro mundo, y los que no pasan de largo no tardan en saberse integrantes de otra sociedad, quizá opuesta (como el periodista que investiga el caso, o la joven heredera que provoca los recelos de la comunidad rural), cuya proximidad y alcance pone en jaque la idiosincrasia rural, provocando una pugna latente cuya naturaleza se intensifica a medida que se van sumando cadáveres y sospechosos; demostrando con hechos que la distancia entre ambos mundos es mucho mayor que la autovía que los separa.

La misma distancia que separaba a Fulci de cualquiera de los directores de su generación, por cierto.

J. P. Bango

David "SéptimoVicio" en 28/10/2008

Mi favorita de Fulci. Florinda Bolkan está sensacional (ya queda menos para verla en "Le Orme") y por la Bouchet siento debilidad. Y bueno, la escena del cementerio (esa música!) es mítica.

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