"Planet Terror" por David López
Publicado: 09/08/2007
Que Robert Rodriguez es un entertainer absoluto y desprejuiciado es algo que a estas alturas no deberíamos poner en duda. Su fascinación por evocar un mundo sexy y violento casi siempre ha contado con el beneplácito de lo que es excitante, sugerente y, por encima de todo, entretenido. Esta cualidad no pasa desapercibida en su aportación personal a la doble sesión perpetrada por Rodriguez junto al compadre Quentin Tarantino. De ahí lo indignante que resulta descubrir en la prensa como la crítica la masacra como la propuesta zafia, absurda y estúpida del paquete que conforma “Grindhouse”. Y es que en lo que a entretener se refiere, no todos pueden presumir de poder hacerlo, especialmente en lo referido a la falta de pretensiones, cosa que el film de Tarantino no parece derrochar. Porque si algo caracteriza a “Planet Terror” es su escaso interés por engañar al espectador, pues lo que aquí se ofrece es un auténtico festival de la carnaza, una orgía repulsiva y obscena cuya única meta es hacer gozar al público en la butaca con un espectáculo rabiosamente divertido.
Dejando para otro momento la legitimidad, la validez y la originalidad que puede otorgársele a un proyecto así, teniendo en cuenta lo fraudulentas que resultan otras incursiones supuestamente honestas que recurren al “plagio-homenaje” para rememorar otros tiempos maravillosos del celuloide, es evidente que Rodriguez fuerza excesivamente la máquina para hacernos cómplice de su guiño cinéfago. Si los intencionados fallos de raccord o los saltos de bobina pueden resultar graciosos la primera vez, el continuo deterioro de la imagen no acaba de funcionar pasando factura su acabado indigno de cualquier programa doméstico de edición. Pero es cierto que otras lecciones visuales y estéticas han sido bien memorizadas. Es el caso de su banda sonora de corte italianizante o carpenteriano (según se antoje la situación), los zooms imposibles o esos explosivos virajes fotográficos hacia colores cálidos de los que tanto jugo sacaron algunos maestros europeos.
Pero donde Rodriguez saca a relucir su baúl de los recuerdos es en el corpus teórico: desde el “Zombie” de Romero a las delirantes salvajadas ultragore de Lucio Fulci, pasando por las exploitations de los 60 y 70, el cine de John Carpenter o el terror estilizado y efectista a la italiana, el director de “Sin City“ se lo pasa en grande exagerando hiperbólicamente la violencia o cerrando la función con un final trágico y crepuscular que pasa desapercibido ante el simpático epílogo que actúa como broma malsana de tantos happy ends.
Abundantes dosis de humor negro y surrealista, interminables géiseres de hemoglobina, acción a la hongkongesa, iconos de la cultura pop, un reparto femenino de infarto y unas apariciones impagables (desde el especialista de los FXs Tom Savini o un olvidado Michael Biehn hasta habituales del clan como Bruce Willis, Michael Parks o el propio Tarantino -cuya presencia sirve lo justo para rozar la autoparodia y brindarnos uno de los momentos más repugnantes que un servidor recuerda-) son esos pequeños detalles que hacen de “Planet Terror” un pasatiempo de primera que además no oculta las numerosas autorreferencias hacia el cine del realizador mexicano, que una vez más se revela como el perfecto Juan Palomo.
Puede que la gloriosa Rose McGowan y su Cherry Darling (sin desmerecer a una arrebatadora Marley Shelton) nunca adquieran el status de Tura Satana y la Varla de “Faster Pussycat! Kill! Kill!”, pero su gogó encarna a la perfección el prototipo femenino de los universos imaginados por Russ Meyer, Ted V. Mikels o Herschell Gordon Lewis en la época dorada del nudie y las sexploitations. Su agradecida presencia, junto a sus pasajes más memorables, tal vez no basten para convertir a “Planet Terror” en un clásico (difícilmente puedes alcanzar aquello que homenajeas con sus mismas armas), pero desde luego son los noventa minutos más satisfactorios de este anodino verano. ¿Vacíos y banales? Puede ser, pero también asombrosamente estimulantes. ¿Guión de bolsilibro? Desde luego, como tiene que ser. SY es que esto es serie B en estado puro donde "la mierda salpica".
J.P. Bango en 11/08/2007
Una gran película travestida de Serie Z. Un aliciente más para hacer del estreno de Death Proof una experiencia imprescindible.